intensidad...

...cada palabra-roce parece encender hogueras dentro de mí y ese fuego me insufla vida nueva, una vida sin tiempos, una vida que espera estrenarse... entonces siento que mi vida, esta vida llena de vos, es la vida en ese ser mitológico, la oceánida, buscando poblar un universo, crear un universo...

Yo me vuelvo un círculo, me vuelvo infinito, me hago intemporal y todo se borra delante de mí... sólo queda tu música, tus sentimientos, tu intensidad...



(de La mujer ante el umbral, inédito dedicado a Pablo antes de que prefiriera dejar de ser umbral
para ser muro)

lunes, 9 de agosto de 2010

Poema de cierre que es lo mismo que Poema de despedida

Eva advierte sobre las manzanas
Allí te quedo en el pecho,
por muchos años me goces
C.M.R.

Con poderes de Dios
-centauro omnipotente-
me sacaste de la costilla curva de mi mundo
lanzándome a buscar tu prometida tierra
la primera estación del paraíso.

Todo dejé atrás.
No oí lamentos, ni recomendaciones
porque en todo el universo de mi ceguera
sólo vos brillabas
recortado sol en la oscuridad.

Y así,
Eva de nuevo,
comí la manzana,
quise construir casa y que la habitáramos,
tener hijos para multiplicar nuestro estrenado territorio.
Pero, después,
sólo estuvieron en vos
las cacerías, los leones,
el elogio a la soledad
y el hosco despertar.

Para mí solamente los regresos de prisa,
el descargue repentino de ternura
y luego,
una y otra vez, la huida
tijereteando mi sueño,
llenando de lágrimas la copa de miel
tenazmente ofrecida.

me desgasté como piedra de río.
Tantas veces pasaste por encima de mis murmullos,
de mis gritos,
abandonándome en la selva de tus confusiones
sin lámpara, ni piedras para hacer fuego y calentarme,
o adivinar el rumbo de tu sombra.

Por eso un día,
vi por última vez
tu figura recostada en el rojo fondo de la habitación
donde conocí más furia que ternura
y te dije adiós
desde el caliente fondo de mis entrañas,
desde el río de lava de mi corazón.

No me llevé nada
porque nada de lo tuyo me pertenecía
-nunca me hiciste dueña de tus cosas-
y saliste de mí
como salen -de pronto-
desparramados, tristes,
los árboles convertidos en trozas,
muertos ya,
pulpa para el recuerdo,
material para entretejer versos.

Fuiste mi Dios
y como Adán, también,
me preñaste de frutas y malinches,
de poemas y cogollos,
racimos de inexplicables desconciertos.

Pero nunca jamás
esta Eva verá espejismos de paraíso
o morderá manzanas dulces y peligrosas,
orgullosas,
soberbias,
inadecuadas
para el amor.

Hermosísimo poema de Gioconda Belli que le pone palabras a mi despedida.

2 comentarios:

  1. Entiendo que será una despedida de un alguien, pero que seguirás escribiendo en el blog, y seguirás dando clase y respirando y viviendo como corresponde, no ?

    Si es desamor, ya hemos aprendido que se supera con el tiempo.

    Besos

    ResponderEliminar